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Inflación de enero: qué pasó las dos primeras semanas en la Costa con los precios de la “canasta playera”

Ene 13, 2024
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La Costa argentina es reconocida por su atractivo turístico y por sus propuestas gastronómicas en temporada alta, pero tampoco se escapa del contexto de incertidumbre económica que atraviesa el país.

En Mar del Plata y Pinamar, dos ciudades balnearias que siempre son destinos elegidos entre los veraneantes, hay desde supermercados que remarcan semanalmente por las subas de proveedores hasta restaurantes que prefieren, en lo posible, absorber los costos para no trasladarlos a la mesa, y de esta forma sostener el consumo y conservar a su público.

La primera semana de enero no varió tanto con respecto a la segunda: en realidad, todo depende de la “espalda” que tengan los comerciantes para batallar la inflación que, según los datos brindados por INDEC, fue de 25,5% en diciembre de 2023. El año cerró en 211,4%.

A lo que apuntan tanto comercios de Mar del Plata como de Pinamar es que se están haciendo “malabares” para buscar un punto intermedio entre los precios que les llegan a ellos y lo que pueden trasladar a sus cartas: el objetivo es tener una rentabilidad, aunque más reducida.

Hernán Szkrohal, gastronómico y presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, explica en diálogo con Clarín: “El 3 de enero se actualizó la carta entre un 20 y un 25% cuando algunos aumentos habían sido del 40%. Ahí nos quedamos estacionados, porque está bajo el consumo, hay gente en la ciudad pero se nota la moderación en el consumo”.

Szkrohal señala que se resigna rentabilidad para mantener el consumo aunque sea medianamente y que es obvio que “hay ofertas en distintos segmentos, la oferta es muy amplia, quizá quien tiene un restaurante exclusivo que maneja otros valores, puede cobrar el aumento real”.

Aclara que, en general, la estrategia es mantener los precios más bajos, pero que esto resulta una mentira piadosa: “Estás trabajando, pero sabés que tu rentabilidad se va para abajo. Eso hasta que se pueda, y ya sabemos que cuando haya que aumentar, será por debajo de lo que incremente el canal de distribución”.

Los precios en Mar del Plata y Pinamar

A principios de mes, Clarín diseñó una “canasta veraniega”, con productos de consumo habitual en estas playas en vacaciones. Relevó los precios con una semana de diferencia. Y encontró que eso que dicen los empresarios, se corrobora en las pizarras: las variaciones fueron prácticamente nulas.

En Mar del Plata, el plato de ravioles de ricota o verdura se consigue a $ 4.800 y no cambió en la última semana. En Pinamar, el mismo plato cuesta $5.200, y el precio tampoco varió.

“Producimos nosotros los ravioles, entonces no los tocamos. Está bien, me subió la verdura, me subió la acelga. Estaba $ 3.500, hoy está $ 7.000. Bueno, yo con una jaula de acelga hago 70 porciones de canelones. Me incide eso, lo absorbo yo. No importa, pierdo un poquito de rentabilidad. Ahora, bueno, cuando me suba otra variable, la luz, el gas, cosas más complejas, ahí veré”, dice Lisandro, quien administra La Esquina de Azu, uno de los restaurantes en la zona céntrica de Pinamar.

Este espacio gastronómico estilo bodegón produce artesanalmente muchos de sus platos y es una pequeña empresa familiar.

Por esto se destaca que, a diferencia de restaurantes o paradores de alta gama en otras zonas de Pinamar que deciden trasladar más rápidamente los precios a sus comensales, acá se prefiere sacrificar “un poco de rentabilidad” para permitir la rotación constante de clientes y que el local siempre se mantenga lleno.

“Me irrita como comerciante o como pequeño empresario tener que tocar los precios. Trato de hacerlo a última instancia, cuando ya no hay manera. Están pasando situaciones complejas en cuanto a la economía de un comercio. Enero no está siendo tan malo como yo pensaba, pero diciembre fue caótico, fue terrible. Nosotros tenemos comercio hace 15 años, y fue el peor diciembre de los últimos 15 años, sin dudarlo”, comenta Lisandro.

Agrega que enero está acompañando “un poco más” y que la incertidumbre es qué va a pasar en febrero: “Si va a ser algo parecido a enero, vamos a tener una temporada razonable. Si va a ser algo más parecido a diciembre, vamos a tener una temporada mala”.

Cuánto cuesta comer en la playa

Los productos de playa, esos que se convierten en imprescindibles para disfrutar de un día de sol, también intentan conservar sus precios en la medida de lo posible.

Un claro ejemplo es el de los churros. El Topo desde el 15 de diciembre no aumentó el precio de la docena: están a $4.200 en el local y a $5.000 en la playa de Pinamar. En Mar del Plata, la docena se consigue a $4.000 y tampoco se tocaron los precios.

Emanuel, encargado del local de Pinamar, explica que pudieron congelar el precio porque tienen el respaldo de los depósitos, aunque que en unas semanas habrá que volver a salir a comprar mercadería: “Aumentamos el 1º de diciembre y tuvimos que volver a aumentar el 15 porque habíamos quedado muy abajo. Tratamos de mantener. Hay una realidad, si yo pongo el precio que tengo que poner, pierdo venta. Entonces prefiero tener más ventas y que me den menos rédito pero no perder el volumen”.

Comenta que todavía no saben si el aumento llegará en la segunda quincena de enero o si, por el contrario, quedarán los precios que están durante toda la temporada.

“Las familias se dieron el gusto de venir a vacacionar pero muchas se saltan comidas. Desayunan bien, pero no almuerzan, se comen unos churros. Les ofrecen una hamburguesa de 6 o 7 lucas. Y con una docena de churros comen 3 o 4 personas, ponen unos mates y zafan. Entonces nosotros también lo que buscamos es que el cliente pueda seguir accediendo al churro, aunque tengamos que resignar un poco”, concluye.

En los paradores de la costa, las comidas más solicitadas -como rabas y hamburguesas – no sufrieron modificaciones. En un parador de Pinamar, el plato de rabas sale $ 9.500 y la hamburguesa con queso y gaseosa sigue costando $ 7.100. En Mar del Plata, el precio de las rabas se mantiene en $ 7.000 y el de la hamburguesa con gaseosa, $ 4.700. En una pizzería en el centro, en ambos lugares la pizza de 8 porciones de muzzarella permanece en $ 8.000.

Los precios en el supermercado

Quienes tienen otra realidad que los gastronómicos son los pequeños supermercados barriales de las zonas céntricas, que se enfrentan a las subas constantes de precios por parte de los proveedores. Remarcar semanalmente o quincenalmente, para ellos, se vuelve inevitable.

No es algo que se percibe, al menos por ahora, en los embutidos que se venden en las fiambrerías. En Mar del Plata, los 100 gramos de queso salen $ 650 y los 100 gramos de jamón salen $ 600. En Pinamar, cuestan $ 960 y $ 1.200 respectivamente.

En donde sí hubo una variación fue en la cerveza de litro marca Quilmes, que en Pinamar pasó de costar $ 1.400 a $ 1.700. Pero en Mar del Plata, en cambio, bajó un poco de $ 1.800 a $ 1.750 por una promoción del momento.

“Las bebidas aumentaron, yo tengo a buen precio aquellas que había comprado en cantidad antes del aumento. Pero cuando repongo, no tengo alternativa que trasladarlo a la góndola. Es poca la mercadería que se mantiene, lo que hay en ocasiones son promociones y ahí el precio se acomoda un poco“, explica Juan, quien trabaja en un mercado barrial en Mar del Plata.

Si bien el pan lactal chico no subió en Mar del Plata y sigue en $ 1.200, en Pinamar sí hubo un cambio de la primera a la segunda semana de enero: pasó de $ 1.500 a $ 1.900. Esto último, según explican, se debe a que los proveedores de pan lactal incrementan continuamente y esto complica el escenario para los pequeños negocios.

“Es automático, por eso algunos no llegan ni a cambiarnos precios, ni nada, o sea, las etiquetas. Nosotros no subimos al toque, a veces intentamos no aumentar tanto, porque también es abrupto para el cliente. Hasta que decimos hay que subirlo porque ya no queda otra’. Aguantamos unos días. Durante el año tratamos de no subir y teníamos menos ganancia”, remarca una comerciante de uno de los pequeños mercados de Pinamar.

En cuanto a otros productos playeros, en Pinamar la reposera de aluminio cuesta $ 54.000 y la diferencia con Mar del Plata se nota, ya que el mismo producto cuesta $ 37.000. Ninguno de los dos precios cambió en la semana que relevó Clarín. El valor del protector solar Dermaglós F30 se conservó en $10.300 en Pinamar, pero subió de $ 10.560 a $ 11.000 en Mar del Plata.

Pinamar y Mar del Plata. Enviada especial y corresponsal