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¿Podrá sobrevivir la lechería a esta gran crisis? El referente de CRA, Eduardo García Maritano, anticipa una masacre de tambos, aunque tiene un plan para que el gobierno de Milei resuelva las causas estructurales

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Que la lechería argentina atraviesa tiempos oscuros ya dejó de ser una mera frase adornada. Los aún latentes efectos de la sequía y la falta de alimento, los sucesivos Dólar Soja y devaluaciones que encarecen los granos y elevan los costos productivos, y el bajo precio que reciben los productores por la leche ponen, semana a semana, a nuevos tambos en la zona de quiebra. Sobre ese diagnostico pocas son las disidencias. La mayoría de los actores de la cadena mira ahora con incertidumbre el efecto que tendrá sobre la actividad el nuevo gobierno de Javier MIlei. ¿Podrá la gestión entrante corregir el timón?

Si bien distintos planes de salvataje se barajan, la conclusión a la que el sector arriba es la misma en cada caso: mientras que la coyuntura merece ser atendida, la clave está en resolver las cuestiones estructurales de la actividad. Solo de esa forma es que podrán enfrentarse los futuros escenarios adversos.

Así es como lo analiza Eduardo García Maritano, agrónomo, productor y referente lechero de CRA, entidad que afirma tener un plan para reordenar a este sector primario.

“Desde CRA decimos que estamos en esta coyuntura porque hace 20 años como mínimo, después del último gran colapso que tuvo la lechería argentina entre 2001 y 2002, que el sector no generó ningún cambio estructural. Y eso es porque las condiciones estructurales no cambiaron. Hoy la lechería toma protagonismo en los portales porque se cierran los tambos, porque al tambero no le alcanza el precio, porque no le pagan lo que le tendrían que pagar. Y eso es porque la lechería no está armada como negocio”, explicó a Bichos de Campo Maritano.

¿Qué significa esto? Que faltan señales de precios sobre las cuales diagramar modelos de producción que apunten a capturar renta.

“El ejemplo más simple es el de la soja. Vos tenés una señal de precio hoy y los productores se animan o no a producir. ¿Esos productores tienen el precio asegurado? No. ¿Fluctúa? Sí. Hay momentos que vale mucho y el productor lo puede capturar, y hay momentos que vale muy poco. ¿Qué pasa cuando vale muy poco? No se compra maquinaria, no se alquilan campos. Esa es la dinámica de cualquier mercado. Se puede hacer porque hay reglas de juego comerciales. La lechería en cambio es pre-capitalista. El productor lechero cree que la leche va de costo más margen”, señaló el referente.

Frente a este escenario, la entidad diagramó un plan que apunta a resolver estas cuestiones estructurales. De acuerdo con Maritano, el primer punto es definir un estándar transaccional sobre lo que se compra y se vende.

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“Argentina tiene un estándar, incluso por resolución ministerial, y no lo aplica ni siquiera el Ministerio de la Producción. ¿Cómo puedo comparar algo si no sé qué es? Cuando hablamos de mercado institucionalizado es porque las instituciones son reglas de juego. Necesitamos crear un mercado, porque los mercados se construyen y como se construyen también se destruyen. Tenemos que tener un estándar y dar precios sobre ese estándar. De esa forma se genera una referencia. ¿Es obligatorio? No. ¿Es vinculante? No. ¿Es máximo? No. ¿Es mínimo? No. Es una referencia para que vos discutas con la contraparte la contraprestación en dinero”, sostuvo.

El segundo punto tiene que ver con las formas de comercialización de la leche en Argentina. Para la entidad esto debería transformarse y emular lo que ocurre en otras cadenas como las de los cereales y granos.

“Si querés vender en forma directa tu cereal, lo más probable es que solicites el servicio de un acopiador. En la lechería es caótico. La gente no mira que el Código Alimentario Nacional le prohíbe al productor vender su leche en forma directa. La tiene que vender a un industrializador por una cuestión de seguridad alimentaria. Eso significa que el Estado o la ley le da una posición dominante a la industria. La pone como único comprador. A nosotros nos pegan mucho por decir esto, pero es así en función de un dictamen del Colegio de Abogados de Rosario”, indicó Maritano.

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Para el productor, el actual mecanismo vigente de compra-venta oral de leche, donde en muchos casos la industria anuncia el precio de la leche luego de que la misma ya se entregó con antelación, fomenta ese abuso de posición dominante.

“Suena duro pero es así. Por eso decimos que para romper con eso hay que ofrecer distintas alternativas transaccionales. Si querés el compra-venta oral, lo hacés. Pero no puede ser la única opción. La más correcta sería el suministro a precio determinable, que es la que tipifica la transferencia de propiedades productor-industria. Una vez que vos libremente optaste por alguna de esas opciones, seguí tu camino. Y la realidad es que la compra venta oral no requiere arbitraje, porque el arbitraje en una compra venta es inmediata. Pero en un suministro, cuando yo te entregué durante todo un mes y vos no me pagás, las condiciones contractuales son distintas y necesitás un arbitraje”, detalló.

Esto desencadena el tercer punto de la propuesta que apunta a devolverle competitividad a la industria, en parte desde el precio y en parte desde la lógica de que toda producción que supere el consumo interno debe exportarse. ¿Cómo se lograría ese cometido? A través de acciones que promuevan el aumento de capacidad de procesamiento para dar con esa exportación.

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“La coyuntura que vivimos es falta de las reglas de juego. ¿Vos viste a los productores de soja quejarse porque el precio de la soja bajó? ¿Hay manifestaciones? ¿Quieren la ley de la soja? No y fíjate que los productores piden la ley de lechería, cosa que va directamente contra los plexos legales. Dicen: “El Estado le tiene que poner el precio a la leche”. Están locos. El gran problema es que como no tenés señales de precios claras, porque no hay un mercado real, es imposible crear modelos que dejen plata”, afirmó Maritano.

-Mirando la coyuntura, ¿qué análisis hace CRA de cara a la transición de gobierno?-le preguntamos al referente.

-Va a ser un desastre. La lechería entró en un sistema de extinción de tambos como pasó del 2000 al 2003. No se va a quedar sin leche la Argentina, porque desgraciadamente este deterioro está haciendo que si miras la estratificación de tambos, estos se concentren más.

-Entonces habrá oferta pero producida por cada vez menos manos.

-Claro. El asunto es si a Argentina le interesa generar arraigo, mano de obra, valor agregado en zona produciendo leche. Yo considero que es un buen negocio. Ahora, olvídate del tema de “la mesa de los argentinos” que no sirve. Es una mentira absoluta porque hace 20 años que estamos con eso y tenemos la leche al productor más baja del mundo, en 14 centavos de dólar por litro. Y el precio a los consumidores es el más caro de la región.

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-¿Con qué rapidez debería entonces aplicarse el plan que proponen?

-En realidad es de coordinación privada. No es el Estado el que va a hacer esto. El Estado podría ayudar en coordinar a las partes. Nosotros lo que le pedimos al Estado es que si hay abuso de posición dominante, en función de las leyes vigentes, arbitre y pare con eso. Pero se hacen los distraídos.

-¿Este plan es el CRA definió como principal estrategia para salir de esta situación o barajan en conjunto otras cosas?

-Acá hay cuestiones coyunturales en las cuales el Estado puede llegar a ayudar, que es lo que yo entiendo que van a hacer. Van a quitar restricciones al negocio de exportación, van a eliminar el tema precios máximos. Pero esto no quiere decir que la industria le pague al productor mejor, porque no hay ningún sistema de coordinación.

-Ahí es donde entraría la cuestión de los cambios estructurales.

-Claro, porque te dicen te saco las retenciones a las exportaciones de lácteos. ¿Y eso derrama a los productores?  No, porque no hay ningún sistema que conecte eso. Esto pasa en Brasil con el Concejo Lechero de coordinación privada, donde se genera el poder de compra de un mix de productos y te dicen, mira, más o menos el precio pasa por acá. ¿Es obligatorio ese precio? No, pero sirve para ajustar transacciones. Te marca el pulso del mercado. Hoy el industrial que te dice que no te puede pagar más, es una cuestión de fe. Por eso es pre-capitalista.

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-Ustedes afirman entonces que en los próximos días se va a seguir acrecentando la crisis. ¿Van a seguir cerrando tambos?

-Es que no hay manera de parar eso. Milei te dice no hay guita y esa es la verdad. Y no lo decimos con satisfacción. Como tambero, en marzo de este año no sabíamos para qué lado disparar porque no teníamos reservas, no teníamos granos. Y ni siquiera podíamos vender la vaca porque no valían nada. Vendimos vaca a mal precio para poder salvar el capital de producción esperando la lluvia de primavera.

-¿Y qué se hace con esos productores? ¿No se los puede ayudar de ninguna manera?

-La plata que tenés que poner para eso es imposible. No hay manera. Si se les hubiesen inundado los campos, no te podes poner a drenarlos. Lo que ha acontecido aquí es una catástrofe porque se sumaron malos manejos gubernamentales, a través de precios máximos, extorsivos, etcétera, prohibiciones a las exportaciones. Argentina, aunque te parezca mentira, sufre una sobreoferta de materia prima para exportar. Es imposible no estar en crisis recurrente. Vos generás materia prima por encima de la demanda y no tenés un plan de exportación consistente. Y eso no lo tiene que hacer el gobierno. Esto no es una pasión, esto no es algo que hago porque me gusta. Si haces leche porque te gusta, después te va mal porque no lo hiciste como negocio. Y esto es muy grave porque no se discute como negocio en la Argentina.

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-¿Qué opinión les merece en este marco la victoria de Javier Milei? ¿Creen que ayudará en algo?

-Acá hablo por mi persona. Esto es empezar a poner la lechería en términos de negocio.

-¿Entonces la perspectiva todavía es incierta, pero más positiva que antes?

-Sí, porque empezás a ver una luz en el camino. Todo en el gobierno anterior eran títulos y en el fondo nunca había nada. Intervenían, destruían mercados, no daban la posibilidad de generar riqueza para que se mantuviera genuinamente la actividad comercial. Hoy la coyuntura que vivimos, agravada obviamente por la cuestión de sequía que descapitalizó a todos, es la falta de medidas estructurales que hagan de la lechería un negocio. Y para que sea negocio tiene que haber reglas de juego comercial. Eso es cumplir normativa vigente, que de alguna manera ahí está la colaboración de los gobiernos.

A continuación, García Maritano concluyó: “Nosotros no le pedimos al gobierno de turno que solucione problemas de renta de negocios entre privados. Lo que sí le voy a pedir al Ejecutivo que funcione la Justicia porque si yo te vendí  y no me lo pagaste, la acción judicial por ese no pago tiene que ser rápida. No puede tardar. Lo que pedimos es que se cumpla la normativa vigente para que las relaciones entre privados sean equitativas. En el caso particular de lechería hay abuso de posición dominante”.