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El “vamos por todo” en versión liberal: por qué un rechazo al DNU podría transformarse en “la 125” de Milei

Dic 22, 2023
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“Vamos por todo”: la célebre consigna de Cristina Kirchner le cabe perfectamente al momento político actual, en el que Javier Milei se fijó un objetivo que va mucho más allá de pasar un decreto de necesidad y urgencia. Lo que el presidente busca -y, en principio, parece estar logrando- esa cambiar el eje de la discusión pública, instalar una nueva agenda y forzar que todo el escenario político se vea forzado a tomar partido.

Hasta es probable que, en su fuero íntimo, la propia Cristina sienta un dejo de identificación con el estilo de liderazgo que está mostrando el arranque de Milei. Después de todo, la ex presidente era experta en generar hechos políticos de alto impacto, que transformaban decisiones administrativas en causas épicas y exacerbaran el entusiasmo de su base militante.

“Esto es una petición de principios, no decisiones de política pública. Nadie puede derogar todo ese marco normativo tan diverso en un solo instrumento y sin discutirlo con el resto de las fuerzas políticas”, afirma el politólogo Lucas Romero, uno de los que cree que el DNU no pasará el filtro del Congreso ni el del poder judicial.

Entre los analistas, se empiezan a escuchar opiniones en el sentido de que no fue por error de cálculo que Milei mezcló temas de tratamiento realmente urgente -como los vinculados a la economía- con otros de nula urgencia -como la conversión de clubes de fútbol en sociedades anónimas-. Ni tampoco que haya subestimado la capacidad de la oposición para frenar el DNU.

Más bien al contrario, lo que prevalece es la opinión de que Milei, consciente de su situación de minoría en el Congreso, intenta transformar su debilidad en fortaleza. Bajo esa visión, obtiene más beneficios políticos al mostrarse audaz y presentar un DNU -que, en realidad, se parece a un manifiesto de principios- antes que apegarse al “Teorema de Baglini” y desilusionar a sus votantes con una postura tibia.

“Lo que hizo Milei fue poner los temas sobre la mesa, y ahora estamos discutiendo cosas nuevas, que no se hablaban y que ponen el foco en el consumidor. Por lo menos vas a discutir una regulación de la que eras rehén”, graficó el economista Claudio Zuchoviki, uno de los más buscados para opinar sobre la iniciativa presidencial.

El DNU presentado por Milei generó inmediatas reacciones de rechazo, tanto por sectores afectados como por el Congreso y abogados constitucionalistas

El DNU presentado por Milei generó inmediatas reacciones de rechazo, tanto por sectores afectados como por el Congreso y abogados constitucionalistas

En principio, hay reacciones claras y antinómicas. El mercado financiero reaccionó positivamente, con subas en bonos y acciones, incluyendo, para sorpresa de los analistas, mejoras en la cotización de los bancos, a pesar de las últimas medidas que redujeron su renta financiera. Y, lo más importante, el dólar sigue bajando en el mercado paralelo. Las primeras lecturas coinciden en que hay un pulgar para arriba por parte de los inversores para la orientación general de la nueva gestión.

Una reacción buscada

En la vereda de enfrente, hay reacciones negativas que Milei no sólo daba por descontadas, sino que hasta es probable que celebre, porque resultan sintomáticas de que su DNU tuvo el efecto de tocar intereses corporativos.

El primero de estos grupos, naturalmente, fue la CGT, que ya antes de que se emitiera la cadena presidencial había avisado que pensaba judicializar las medidas. Héctor Daer, principal dirigente de la central sindical, pasó una situación incómoda al justificar por qué ahora la convocatoria a un paro general está en la agenda, cuando en cuatro años de caída no hubo medidas de protesta.

Daer lo justificó con argumentos “republicanos”, como el avasallamiento al Congreso. “Que no haya sido propuesto por ley es anticonstitucional, ilegal y absolutamente autoritario”, dijo el jefe sindical, y se metió en terreno resbaladizo cuando dijo que, a diferencia de lo que está ocurriendo con la gestión de Milei, durante el gobierno de Alberto Fernández “no se tocaron derechos ni se destruyó el salario a través de una devaluación”.

Pero lo que interpretaron los medios, y probablemente sea un punto celebrado por Milei, es que, en realidad, lo que motiva la reacción de la CGT después de cuatro años de actitud pasiva es el hecho de que el DNU afecta “cajas” sindicales, como las obras sociales y los aportes obligatorios de los asalariados.

El ambiente político se polariza

Pero acaso más importante que dejar en evidencia a los sectores cuyos intereses fueron afectados por el DNU -ayer hubo varios que se declararon en alerta, desde agencias de turismo a los empleados del Banco Nación– es el hecho de que, con esta iniciativa, Milei obliga a que sus aliados también tengan que tomar partido.

Y, como primera consecuencia política, se está produciendo una fisura en la ya muy debilitada unidad de Juntos por el Cambio. El más explícito fue Mauricio Macri, que pidió “ser conscientes de la urgencia de tomar medidas valientes” y, tras advertir que no hay margen para eludir los problemas, desafió: “Resulta increíble que haya dirigentes que nieguen o relativicen la crisis. Me siento obligado a pedirles a todos ellos que actúen con la responsabilidad y grandeza que requiere este momento”.

Horas antes, se empezaba a esbozar una polarización dentro del espacio de JxC. Luciano Laspina, diputado y economista cercano a Macri, elogió que el decreto “elimina de un plumazo cientos de prebendas arrancadas a los gobiernos por lobbies sindicales y corporativos”.

En la misma línea, Hernán Lacunza, ex ministro de economía en la gestión macrista, apoyó sin medias tintas y dijo sobre el DNU: “más anticasta no se consigue”. Además, dijo que veían muchos argumentos que, escudados en la discusión jurídica, lo que hacen en realidad es defender una ideología estatista y “preservar tongos”.

La fisura interna de Juntos por el Cambio se profundizó por el DNU: mientras Macri apoyó, Martín Lousteau anticipó el rechazo de la Unión Cívica Radical

La fisura interna de Juntos por el Cambio se profundizó por el DNU: mientras Macri apoyó, Martín Lousteau anticipó el rechazo de la Unión Cívica Radical

El contraste fue evidente con la postura adoptada por el senador Martín Lousteau, que ahora preside la Unión Cívica Radical. Lousteau evitó entrar en la discusión del contenido del decreto, y se centró en el cuestionamiento a la constitucionalidad de la medida. Incluso, dijo que es nocivo como estrategia política, porque deja abierta la posibilidad de que “en cuatro años podría venir otro presidente y mediante otro mega DNU hacer exactamente lo contrario”.

En consecuencia, Lousteau pidió que Milei enviara “una ley espejo que se pueda votar por capítulos”. Y dejó flotando en el ambiente la sospecha de que, cuando se tenga que tratar en el Congreso la aprobación del DNU, sería rechazado por la UCR, que cuenta con 34 diputados y 13 senadores.

En la misma línea se manifestó el ex jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien sintetizó su postura con un categórico “Así no”.

Una postura similar expresó el diputado Miguel Pichetto, para quien no está justificada la necesidad ni la urgencia en los puntos contenidos en el decreto. “Esto es una república. El presidente debe gobernar con el Congreso, no contra el Congreso”, advirtió, también dejando la insinuación de que votaría por rechazar el DNU.

En la vereda de enfrente, también hubo posturas duras, al punto que el bloque de diputados de Unión por la Patria advirtió que quienes apoyaran la iniciativa de Milei serían considerados “infames traidores a la patria”.

La prioridad que se fijó ese sector es la inmediata reunión de la comisión bicameral para emitir un dictamen que permita a las cámaras sesionar en corto plazo.

Si no frena en el Congreso, frena en la justicia

Queda la duda sobre cuál será la actitud de peronistas como el ex gobernador cordobés Juan Schiaretti y el diputado Florencio Randazzo, que se aliaron con Milei y aportaron funcionarios de su espacio en varios organismos y secretarías.

Tampoco está clara la postura de los gobernadores peronistas no alineados con el kirchnerismo, que dependen de acuerdos con Milei para aliviar su comprometida situación financiera.

¿Un inesperado espejo con Cristina Kirchner?: la ex presidente cimentó su liderazgo carismático a partir de una derrota política con la resolución 125

¿Un inesperado espejo con Cristina Kirchner?: la ex presidente cimentó su liderazgo carismático a partir de una derrota política con la resolución 125

A juzgar por los primeros “poroteos”, la probabilidad de rechazo del DNU en el Congreso son bastante altas. En la Cámara de Diputados, donde Unión por la Patria tiene 102 bancas, se llegaría con relativa facilidad a una mayoría de más de 150 votos al sumar a los radicales y peronistas de otros bloques. En el Senado, donde Milei y el PRO sólo suman 14 bancas, también se impondría el rechazo si es que no se llega a un acuerdo con las gobernaciones provinciales.

Pero, más allá de la disputa política, donde se expresó con mayor contundencia un rechazo a la iniciativa de Milei fue entre los abogados constitucionalistas. Figuras afines a sectores políticos diversos, como Daniel Sabsay -notorio por sus posturas antikirchneristas-, Andrés Gil Domínguez, Gustavo Arballo o el ex diputado radical -y ex constituyente- Antonio María Hernández, coincidieron en que el DNU no pasa el análisis legal.

“No existen las circunstancias excepcionales que exige la Constitución para el dictado de un DNU. No recuerdo una cosa así, ni en la época de Menem, ni en el gobierno militar”, planteó Sabsay, que calificó la propuesta presidencial como “una locura”.

Reminiscencias de la resolución 125

La coincidencia de los juristas hace prever que, aun cuando el decreto lograra eludir el rechazo del Congreso, difícilmente pudiera evitar el freno de la justicia.

Lo cual deja planteado el interrogante: ¿hizo Milei un cálculo político equivocado y creyó que el DNU estaría libre de obstáculos? La respuesta es que no: todas las reacciones, desde el paro de la CGT, las protestas sectoriales, el rechazo parlamentario o el freno en el ámbito judicial, todo entraba en el terreno de lo altamente probable.

Aun así, el presidente siente que la iniciativa resultó un buen negocio desde el punto de vista político. Al día siguiente del anuncio no podía disimular su euforia por el impacto en la opinión pública y redobló la apuesta: “Les aviso que viene más, hay más, pronto se van a enterar”.

Mientras califica a quienes protestan contra el DNU como “víctimas del síndrome de Estocolmo”, el presidente parece sentirse cómodo en medio de la controversia y la polarización.

Sabe que puede encontrarse con un freno de la oposición, pero en todo caso se anota como una victoria política el hecho de haber transformado una serie de medidas técnicas en una causa épica.

Y una derrota le daría la posibilidad de reforzar la mística y el apoyo de su base electoral. En una analogía con la historia reciente, se podría parecer a lo que le ocurrió a Cristina Kirchner tras el rechazo parlamentario de la resolución 125 que la enfrentó con el campo. Gracias a ese revés coyuntural, Cristina pudo generar una militancia propia que “bancó el proyecto nacional y popular” durante ocho años, y que le permitió independizarse de la dependencia de aliados incómodos, como el sindicalismo de Hugo Moyano.

Paradójicamente, con un discurso en las antípodas, el liderazgo de Milei empieza a reflejarse en ese espejo.

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