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Gaza es “inhabitable”, declara la ONU: dramático testimonio de una voluntaria que viajó al norte del enclave

Ene 31, 2024
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Gaza es ahora “inhabitable”, dice la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Desde el 7 de octubre, el enclave es objeto de bombardeos incesantes e indiscriminados. Sin acceso, los observadores internacionales siguen esforzándose por determinar la magnitud exacta del desastre. Sin embargo, Aurélie Godard, jefa de las actividades médicas de Médicos Sin Fronteras en Gaza, cruzó hacia el norte del enclave palestino para llevar combustible cuenta lo que vio.

Godard se dirigió específicamente al hospital Al-Shifa que quedó paralizado después de que el ejército israelí bombardeara masivamente el área alrededor de las instalaciones. El hospital fue alcanzado varias veces por los ataques y luego rodeado antes de ser evacuado.

incursion-hospital

Este hospital, el más grande de la Franja de Gaza, se fue transformando gradualmente en un campo para personas desplazadas y ahora alberga a unas 50.000 personas. En el lugar, el equipo médico se esfuerza por mantener el acceso de la población a la asistencia médica con la reanudación parcial de sus actividades.

“El objetivo principal del convoy en el que viajaba era entregar 19.000 litros de combustible al hospital Al-Shifa. Este combustible es esencial porque se utiliza para hacer funcionar los generadores que suministran electricidad al hospital”, cuenta Godard en un comunicado al que tuvo acceso Clarín. Y en el que detalla multitudes hambrientas.

“Logramos pasar el puesto de control que separa el norte y el sur de Gaza a primera hora de la tarde, e inmediatamente después, nuestros dos automóviles y el camión de combustible fueron rodeados por una multitud de personas bastante jóvenes que exigían agua y comida. Estaban realmente decepcionados de que sólo lleváramos combustible. Tuvimos muchas dificultades para atravesar esta multitud tan densa de personas hambrientas”.

“Todo está destruido”

El testimonio de Godard va en sintonía con las declaraciones de altos funcionarios de la ONU que describen un paisaje apocalíptico en Gaza.

En noviembre, el relator especial de la ONU para la vivienda, Balakrishnan Rajagopal, estimó que “el 45% de las viviendas de Gaza habían sido destruidas o dañadas por el ataque israelí”. En diciembre, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borell, describió una situación “apocalíptica” en Gaza. Según él, el nivel de destrucción era igual o incluso superior al de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

Fotografía de una zona devastada en la Franja Gaza. Foto: EFEFotografía de una zona devastada en la Franja Gaza. Foto: EFE

“Con el paso de los meses, los bombardeos continuaron desde el norte hasta el sur de la Franja de Gaza. Sobre el terreno, cada vez hay menos observadores, lo que hace más difícil comprender la situación. Muchos periodistas han muerto y otros se han marchado. Cada vez tenemos menos imágenes y datos con los que analizar los tiroteos y bombardeos”, lamenta Emily Tripp, directora de Airwars.

Esta ONG investiga a las víctimas civiles de los conflictos armados. “Cuando se mata a las personas que documentan y dan testimonio de los daños causados por cada ataque, se impide también la posibilidad de hacer un balance e identificar a los autores”, añade.

El Ministerio de Sanidad de Hamas ha contabilizado ya más de 26.700 muertos y 65.000 heridos desde el inicio de la operación militar. “Más allá del impacto humano, estamos asistiendo a la destrucción de toda una sociedad”, afirma Emily Tripp. “Escuelas, tuberías de agua, mezquitas… todo ha sido destruido. Todo está destruido“, denuncia.

El estado del hospital de Al Shifa

Cuando Godard llegó finalmente al hospital, lo encontró de pie, pero muy dañado.

“El hospital Al-Shifa sigue en pie, pero está muy dañado y apenas funciona. En los pasillos, los falsos techos han sido arrancados y hemos visto bolsas de suero (para suministrar medicamentos a los pacientes por vía intravenosa) colgadas directamente de las paredes del hospital, a falta de algo mejor”, dice.

Los equipos médicos presentes en el lugar lograron volver a poner en marcha la sala de urgencias, pero está ocupada en gran parte por pacientes internados. El resto del hospital está lleno de personas desplazadas que buscan seguridad, según la descripción de Godard.

Las afueras del hospital de Al Shifa. Foto: Ahikam Seri / AFPLas afueras del hospital de Al Shifa. Foto: Ahikam Seri / AFP

El personal médico consigue recibir, clasificar y estabilizar a las personas heridas, pero luego se quedan un poco estancados, porque hay una gran escasez de camas de hospital. Cuentan con un espacio de reanimación, donde se puede tratar a personas en estado crítico y potencialmente mortales.

“Los pacientes aquí suelen tener enfermedades crónicas o fueron heridos por una bala o una explosión. Durante nuestra visita escuchamos periódicamente explosiones no muy lejanas al hospital”, agrega.

Miles de heridos, no más hospitales

La falta de agua, combustible, electricidad y medicamentos está afectando al funcionamiento de los hospitales en general. “¿Cómo se puede operar sin equipos, sin luz? Sin electricidad, tampoco hay incubadora para bebés prematuros. Si un médico no puede lavarse las manos, hay graves problemas de salud. Hay consecuencias en cascada”, comenta Christina Wille.

Wille es directora de Insecurity Insight, una asociación con sede en Suiza analiza el impacto de la violencia en la población civil en términos de seguridad alimentaria, salud y educación.

Los hospitales también se vieron afectados por los bombardeos. “Algunos directamente”, lamenta Wille. “Otros, indirectamente a través de explosiones en los alrededores”. En el caso de Al Shifa el principal generador de oxígeno quedó destruido.

Según la OMS, sólo siete de los 24 hospitales del norte de Gaza siguen abiertos. Sólo funcionan parcialmente. Lo mismo ocurre en el sur de Gaza, donde sólo siete de los 12 hospitales están parcialmente operativos, según la agencia de la ONU. “Con el Hospital Nasser y el Hospital Europeo de Gaza fuera de servicio, prácticamente no queda sistema sanitario en Gaza”, afirma Guillemette Thomas, coordinadora médica de Médicos Sin Fronteras en Palestina.

Un día en Al Shifa

Godard cuenta que “en urgencias (en Al Shifa) atendimos a un paciente gravemente herido que había llegado el día anterior. Le habían hecho una traqueotomía, le pusieron un tubo torácico y también le practicaron una cirugía abdominal. Estaba rodeado por decenas de otros pacientes en una habitación sin electricidad, ya que en ese momento había un corte de energía eléctrica y, por lo tanto, sus funciones vitales no estaban siendo monitoreadas, porque los dispositivos de monitoreo no funcionaban”.

Y sigue: “El equipo nos dijo que recientemente habían perdido a un paciente porque no pudieron hacerle una transfusión de sangre. El banco de sangre está vacío. Trabajan en condiciones terribles”.

Un gran número de pacientes

“El personal de Al-Shifa tiene dificultades para atender a los pacientes porque las necesidades son enormes. Hay mucha gente en el hospital y en los alrededores, principalmente personas desplazadas. Todavía hay muchas personas viviendo en el norte de Gaza, y muchas de ellas han sufrido traumas relacionados con las heridas de guerra, pero también por las malas condiciones de vida y las enfermedades invernales”, agrega Godard..

“El número de pacientes es muy elevado y el personal médico ha informado de dificultades en muchos ámbitos, ya sea la escasez del suministro de oxígeno, electricidad, equipamiento médico o simplemente alimentos. Todo esto hace que brindar atención médica sea extremadamente difícil y tienen enormes desafíos operativos que superar. Los 19,000 litros de combustible del convoy abastecerán al hospital apenas durante una semana. Para que funcione se necesitan unos 3,000 litros diarios”.

“Mi visita fue muy corta -concluye Godard- ya que el viaje desde el sur de la Franja de Gaza nos tomó demasiado tiempo y no nos permitieron permanecer allí más de lo necesario. Fue conmovedor ver la cara de sorpresa de los pacientes, las familias desplazadas y el personal del hospital al ver gente nueva. Probablemente llevaban semanas encerrados allí”.

Con información de RFI y Médicos Sin Fronteras