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¿Qué ocurre en Machu Picchu?

Ene 31, 2024
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Cientos de turistas se quedaron varados cerca de Machu Picchu, el sitio más visitado de Perú, durante el fin de semana después de que manifestantes bloquearan las rutas de ferrocarril y micros al sitio y cerraran tiendas y restaurantes locales en Aguas Calientes, la puerta de entrada a Machu Picchu, en la región de Cuzco del país.

Algunos visitantes publicaron vídeos en las redes sociales pidiendo ayuda.

La policía evacuó a unos 700 turistas el sábado.

Turistas esperan fuera de la estación de tren de Machu Picchu después de que el servicio ferroviario fuera suspendido debido a daños presuntamente causados por manifestantes en Machu Picchu, Perú, el 21 de enero de 2023. - Perú cerró el sábado indefinidamente el ingreso a la ciudadela inca Machu Picchu alegando razones de seguridad ante las protestas que piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y que ya dejaron 46 muertos. (Foto de Carolina Paucar / AFP)Turistas esperan fuera de la estación de tren de Machu Picchu después de que el servicio ferroviario fuera suspendido debido a daños presuntamente causados por manifestantes en Machu Picchu, Perú, el 21 de enero de 2023. – Perú cerró el sábado indefinidamente el ingreso a la ciudadela inca Machu Picchu alegando razones de seguridad ante las protestas que piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y que ya dejaron 46 muertos. (Foto de Carolina Paucar / AFP)

Muchos se marcharon sin ver el sitio.

Los manifestantes habían salido a las calles el jueves para exigir al gobierno que rescindiera un contrato que permite a una empresa vender entradas a Machu Picchu por primera vez.

Hasta ahora, las entradas se vendían a través de la Oficina de Cultura de Cuzco, controlada por el gobierno regional.

Los manifestantes acordaron una “tregua” de 24 horas el martes para participar en las conversaciones con funcionarios del gobierno.

Aunque Machu Picchu está oficialmente abierto, el servicio de tren a Aguas Calientes y los autobuses que llevan a los turistas a la ciudadela siguen suspendidos.

La Embajada de Estados Unidos aconsejó a los viajeros que quieran intentar llegar al lugar por otros medios que se aseguren de llevar suficiente comida y cualquier medicamento que puedan necesitar.

Machu Picchu, que se cree que fue una escapada del siglo XV para la realeza inca, recibió unos 2,2 millones de visitantes el año pasado, por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, que eran de 4,6 millones.

Perú ha intentado animar a los turistas a visitar otros lugares antiguos, en parte para evitar la masificación, que la UNESCO ha advertido podría dañar partes de su estructura.

¿Quién protesta y por qué?

Entre los manifestantes hay operadores turísticos, guías, activistas y habitantes de la región de Cuzco.

Se oponen a que una empresa privada se beneficie de la venta de entradas a Machu Picchu y afirman que la empresa, Joinnus, una plataforma de marketing de eventos, fue elegida para administrar las ventas el año pasado mediante un acuerdo corrupto con la ministra de Cultura, Leslie Urteaga, que ella niega.

Elvis La Torre, alcalde de Aguas Calientes, afirma que el gobierno no consultó a las autoridades locales ni a los residentes sobre el nuevo sistema en línea.

La desconfianza hacia el gobierno de la presidenta Dina Boluarte es muy profunda en Cuzco, una región eminentemente indígena con innumerables ruinas precolombinas.

Boluarte asumió el cargo a finales de 2022 después de que su predecesor fuera destituido y detenido tras intentar disolver el Congreso peruano, lo que provocó protestas generalizadas en todo el país a las que respondió con medidas represivas que dejaron 49 civiles muertos, principalmente en regiones indígenas.

¿Qué pretende el gobierno?

Según el gobierno, el nuevo sistema de venta de entradas pretende hacer más transparentes las ventas.

Alega que “mafias” vinculadas al gobierno regional de Cuzco desvían una parte de las entradas para venderlas en el mercado negro, privando de ingresos a las arcas públicas y dificultando la medición del número real de visitantes al recinto.

El gobierno también está intentando implantar un sistema “dinámico” en el que el límite diario de visitantes cambie a lo largo del año.

La empresa que transporta a los turistas en autobús a Machu Picchu declara habitualmente un número de turistas por día superior a la venta oficial de entradas, según la comisión de turismo del Congreso. La Contraloría General de la República halló que en los años 2021 y 2022, entre 70,000 y 80,000 visitantes a Machu Picchu no habían sido contabilizados por la Dirección Regional de Cultura, lo que representa una pérdida de alrededor de 2 millones de dólares al año.

¿En qué punto se encuentran ahora las negociaciones?

Los manifestantes quieren la dimisión del ministro de Cultura y la rescisión del contrato con Joinnus.

El martes, el Ministerio de Cultura anunció que trasladaría el nuevo sistema de venta de entradas a una plataforma administrada por el gobierno central, con la colaboración del gobierno regional de Cuzco.

Urteaga dijo que la transición a un nuevo sistema administrado por el Estado llevaría “un tiempo prudencial”.

“No podemos volver al sistema anterior”, dijo en X, antes conocido como Twitter, añadiendo que el país debe contar con una plataforma segura, transparente y objetiva.

Joinnus dijo que aceptaría poner fin anticipadamente a su contrato.

La Torre, el alcalde, propuso actualizar la plataforma online de venta de entradas del Gobierno regional para garantizar la transparencia.

“Estaremos de acuerdo en modernizar el sistema de venta de la Consejería de Cultura”, dijo en un vídeo colgado en Internet, pero sólo si el proceso era “transparente” y se “comunicaba a los interesados”.

No estaba claro si los manifestantes reanudarían sus protestas una vez finalizada la tregua en la medianoche del martes.

¿No ha ocurrido esto antes?

Perú está plagado de conflictos sociales, y no es raro que los habitantes de las regiones rurales bloqueen carreteras para llamar la atención de los medios de comunicación sobre sus demandas y presionar a las autoridades para que negocien.

En la última década, los manifestantes han bloqueado el acceso ferroviario a Machu Picchu en varias ocasiones como parte de los esfuerzos para conseguir salarios más altos para los profesores y los trabajadores de la salud, tarifas más bajas para el servicio ferroviario o ayuda para los agricultores durante una aguda escasez de fertilizantes.

A finales de 2022 y principios del año pasado, el turismo en gran parte del sur de Perú, incluido Machu Picchu, se paralizó durante varias semanas durante los disturbios políticos que siguieron a la toma de posesión de Boluarte.

c.2024 The New York Times Company

(Ndrl) Al cierre de esta edición el gobierno peruano y manifestantes alcanzaron este miércoles un acuerdo para que se levanten las protestas que por seis días afectaron la actividad turística en Machu Picchu, en rechazo a la privatización de la venta de entradas a la ciudadela inca, anunciaron las partes.